La pregunta de cuánto cobra un médico particular en Colombia no tiene una respuesta nacional, y desconfíe de quien se la dé. La tarifa depende de su especialidad, su ciudad, su costo real por hora y cuántos pacientes atiende en esa hora. Lo que sí se puede hacer, y es lo útil, es darle el método para sacar la suya.
Por qué el «promedio nacional» no sirve
Una consulta general en un municipio pequeño y una consulta de subespecialidad en Bogotá no comparten nada: ni costos, ni demanda, ni disposición a pagar. Un promedio entre las dos no describe a ninguna.
Peor todavía: copiar la tarifa del colega de al lado hereda sus costos, que no son los suyos. Si él tiene sede propia y usted alquila por horas, su estructura de costos es distinta y su tarifa también debería serlo.
El método, en cuatro pasos
1. Su costo por hora de consulta
Sume todo lo que le cuesta tener el consultorio abierto una hora: espacio, servicios, software, insumos, y el mantenimiento de sus equipos. Divídalo entre las horas que realmente atiende, no entre las horas que el consultorio está disponible. Esa diferencia es la que hunde a mucha gente.
Un ejemplo con números reales: si usted alquila por horas en Cartagena, un paquete de 4 horas cuesta $200.000, o sea $50.000 la hora, IVA incluido. Con el paquete de 15 horas más 2 de regalo, la hora baja a $44.118. Ese es su costo de espacio; súmele lo demás.
2. Cuántos pacientes caben en esa hora
Con honestidad. Si su consulta dura 30 minutos de verdad, son dos por hora, no tres. Inflar este número es la forma más rápida de fijar una tarifa que no cubre.
3. El punto de no perder
Costo por hora dividido entre pacientes por hora. Esa cifra es su suelo: por debajo de ahí, usted está pagando por trabajar. Y ojo, ahí todavía no ha ganado nada: falta su propio ingreso.
4. Su margen, y los impuestos
Encima del suelo va lo que usted quiere ganar, y encima de eso hay que provisionar impuestos y seguridad social. Lo que factura no es lo que le queda. Esa parte está explicada en cómo facturar como médico independiente, del sitio de nuestro fundador, que es una empresa del mismo grupo.
Tres errores que salen caros
- Cobrar barato para «llenar agenda». Llena la agenda de consultas que no dejan margen, y subir la tarifa después con los mismos pacientes es incómodo.
- Olvidar el tiempo no facturable: el paciente que no llegó, la historia clínica que se termina después, la llamada de resultados.
- No revisar la tarifa nunca. Los costos suben todos los años; la tarifa, si nadie la toca, baja en términos reales.
El ausentismo, que es una tarifa escondida
Si de cada diez citas le fallan dos, su costo por paciente atendido sube un 25%. Confirmar y recordar la cita no es un detalle administrativo: es de las pocas cosas que mejoran el margen sin tocar el precio.
Si está en Cartagena
Alquilar por horas convierte el costo del espacio en variable, que es justo lo que ayuda cuando la agenda todavía no es estable. Puede ver los paquetes y sus precios o, si quiere la cuenta comparada, cuándo sale a cuenta alquilar por horas. Es nuestro servicio y solo operamos en Cartagena.
Preguntas frecuentes
¿Debo publicar mi tarifa?
Publicarla filtra a quien no va a pagarla y le ahorra conversaciones. No publicarla le da margen para negociar. Las dos posturas son defendibles; lo que no funciona es improvisar el precio en cada llamada.
¿Cobro distinto la primera consulta y el control?
Es lo habitual, porque el tiempo y el trabajo son distintos. Lo importante es que las dos cubran su costo.
¿Cómo subo la tarifa sin perder pacientes?
Con aviso y con una razón clara, y de forma escalonada. Lo que molesta no suele ser el aumento sino enterarse en el mostrador.